ASF: Sedatu trianguló recursos en beneficio de personas físicas y empresas privadas

La Auditoría Superior de la Federación (ASF) detectó irregularidades en 85 por ciento de los recursos que la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) ejerció en 2016, en 19 contratos con entes y universidades públicas. Sedatu tiene 30 días hábiles para responder por el probable desvío de mil 747 millones de pesos, de un total de 2 mil 60 millones que le fueron fiscalizados.

De acuerdo con la Auditoría Superior de la Federación, entre 2012 y 2016 hubo desvíos por más de 6 mil 879 millones de pesos en contrataciones hechas entre dependencias y entidades públicas.

En la mayoría de los casos se usaron universidades para triangular recursos y favorecer a empresas privadas.

¿Cómo ha sido posible? A través de las adjudicaciones directas que permite la Ley de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios del Sector Público, si el Gobierno contrata al Gobierno, no hay licitación.

De acuerdo con la Cuenta Pública 2016, la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) pagó a entidades y universidades públicas servicios por más de dos mil 360 millones de pesos. De ese total, fueron auditados 19 convenios por 2 mil 60 millones de pesos.

Sedatu contrató a la Universidad Politécnica de Chiapas para hacer cuatro diagnósticos, por ese servicio le pagó 186 millones 113 mil pesos.

La Universidad no hizo el trabajo y subcontrató a una empresa a la que le pagó 81 millones y medio.

Esa empresa tampoco hizo el trabajo y subcontrató a cuatro empresas más, el problema es que nunca se acreditó que alguna entregara el trabajo. Los recursos se transfirieron a 11 empresas y 9 personas físicas.

¿Qué ocurrió con los otros 104 millones y medio que la Universidad recibió de Sedatu? La Cuenta Pública señala que la institución se los quedó como “beneficio”.

Con la Universidad Mexiquense del Bicentenario se repitió la fórmula. Sedatu le dio 178 millones de pesos, la universidad subcontrató por 82 millones y medio a dos proveedores y a una persona física, nadie cumplió con los servicios.

La institución consideró los 95 millones y medio restantes como “beneficio propio”.

La Universidad Tecnológica de Campeche recibió casi 183 millones de pesos por un convenio de colaboración con la Secretaría. La Universidad subcontrató a un proveedor por 93 millones de pesos.

¿Qué hizo con los 90 millones que le quedaron? Según la Auditoria, la Universidad realizó transferencias injustificadas a 11 empresas por 79 millones. El resto fue su ganancia.

En el convenio con la Universidad Politécnica de Francisco I. Madero, ubicada en Hidalgo, también hay irregularidades.

Recibió de Sedatu 186 millones de pesos, la Universidad subcontrató 98 por ciento de los servicios a dos empresas.

La conclusión de la Auditoría es que la institución “simuló y elaboró evidencia documental” para comprobar la prestación de un servicio que no hizo.

Sedatu pagó a la Universidad Politécnica de Quintana Roo 97 millones de pesos. La institución educativa subcontrató a ocho proveedores, quienes transfirieron todo el dinero a empresas y personas físicas sin contratos que justificaran los pagos.

Ni ellos ni los subcontratados entregaron algún producto o servicio, el daño al erario es por el total de los contratos.

De los servicios pagados al Sistema Quintanarroense de Comunicación Social y Televisora de Hermosillo, S.A. de C.V, por 450 millones y 272 millones respectivamente, se comprobó que ni los entes públicos ni las empresas beneficiadas entregaron algún producto o servicio. El daño al erario es por el total de los contratos.

En la Auditoria 1792-de también se observan posibles desvíos realizados a través del Instituto Tecnológico de Comalcalco y la Universidad Autónoma Indígena de México, actualmente Universidad Autónoma Intercultural de Sinaloa.

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