La desconocida historia de Agustín de Iturbide, el segundo padre de la Patria de México

Retrato de Iturbide.
El imperio de Iturbide no duró mucho.

Así fue, aunque no de la mejor manera. Una turba –algunos creen que fue pagada- declaró al militar como emperador del país.

Luego amenazó a los diputados para que concretaran el plan, pero el imperio no duró mucho.

El país estaba en bancarrota, a tal nivel que incluso las joyas para la ceremonia de la coronación de Iturbide “eran prestadas, las regresaron al día siguiente (de la ceremonia)», cuenta Fernández.

Además el emperador “no era político, no había sido educado para gobernar ni tenía experiencia. No supo cómo gobernar la situación. El imperio fue muy malo”, agrega.

En marzo de 1823 Agustín de Iturbide abdicó al imperio y se exilió en Europa. Regresó un año más tarde pero fue detenido y fusilado.

El juicio de la historia

Desde entonces empezó a construirse la mala imagen de Iturbide, en parte por sus acciones pero también por la disputa política y revueltas que caracterizaron el siglo XIX en México.

Hubo algunos episodios emblemáticos, como en 1921, cuando se retiró el nombre del emperador en el muro de la Cámara de Diputados donde se recordaba a los héroes del país.

Fiesta de independencia en México.
El papel de Iturbide en la independencia ha sido olvidado.

La imagen se mantuvo en las décadas siguientes, especialmente durante el gobierno del Partido Revolucionario Institucional (PRI), que se proclamaba heredero de la Revolución Mexicana.

En todos los casos se olvidó el papel fundamental de Iturbide para consolidar la independencia, insiste Pedro Fernández.

Algo, que según el historiador, se explica por prácticas que son frecuentes entre los mexicanos.

“Es un país que no cuestiona su historia, consume tal cual lo que se le dice en la escuela”, le dice a BBC Mundo.

“Y hay una tendencia de los mexicanos a seguir viendo todo en blanco y negro: Los héroes tienen que ser pulcros y sin mancha, y los villanos muy malos sin posibilidad de redención”, agrega.

“Además es mucho más fácil ver esta historia como de telenovela y no asumir que todos estos personajes, desde Hidalgo a Iturbide fueron personas de carne y hueso”.

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