
Morelia, Michoacán .- Siete años después, Paulina todavía tiene cosas que quisiera contarle a su padre. Todavía le hacen falta sus consejos, su voz y los abrazos que la muerte dejó pendientes.
La hija del comandante Reiner habló públicamente por primera vez en nombre propio y de su familia durante la marcha en memoria de los 13 policías de Michoacán que perdieron la vida en una emboscada en El Aguaje, municipio de Aguililla.
En aquel ataque, un grupo armado disparó contra los elementos, quemó unidades y dejó cartulinas con mensajes delictivos. Para sus familias, la tragedia marcó el comienzo de una ausencia con la que han tenido que aprender a vivir.
Paulina recordó que su papá amaba su trabajo. Desde que ella era pequeña le había explicado que algún día podía pasarle algo y le enseñó qué hacer si ese momento llegaba.
Cuando ocurrió, su mente recordó aquellas instrucciones. Su corazón, en cambio, no estaba preparado para despedirse.
“Una cosa es saber qué hacer y otra muy distinta es vivirlo”, expresó.
Durante estos siete años, ella y su familia han aprendido a continuar. Pero seguir adelante no ha significado dejar de extrañarlo. Su ausencia permanece en las conversaciones que ya no pudieron tener, en los consejos que hacen falta y en las pequeñas cosas que antes compartían todos los días.
En su mensaje, Paulina también pidió escuchar a quienes se quedaron: las madres, los hermanos, los hijos y los nietos de los policías caídos. Familias que tienen derecho a llorar y recordar, pero también a reír, celebrar y construir una vida.
Porque continuar viviendo no significa olvidar.
Al dirigirse a su padre, habló de cuánto cambió su vida y de todo lo que aún quisiera compartir con él.
“Han pasado siete años y todavía hay cosas que quisiera contarte y abrazos que quisiera darte”.
La marcha recordó a los 13 elementos que murieron en El Aguaje. Las palabras de Paulina dieron voz a lo que permanece después de los homenajes: una familia que sigue adelante y una hija que todavía necesita a su papá.



