LOS MEDIOS HOY DE MONARCAS A DELFINES

Por Camila Cienfuegos

No debería ser tan importante el tema del Monarcas, su permanencia en Morelia o su salida hacia Mazatlán de no ser porque con su ausencia se pierden miles de empleos directos e indirectos; es toda una industria que alimenta al sector de bienes y servicios, pero tampoco deberíamos clavarnos con la pérdida, después de todo, también es un asunto entre particulares y sus muy particulares intereses.

Si la mala noticia es que se va, la buena noticia es que siempre habrá otros que lleguen (se habla del Puebla), después de todo existe la infraestructura deportiva para ello. Lo que sí debería de preocuparnos es de que llegue AMLO a comprar el estadio y nos enjarete su deporte favorito: el beisbol.

La hipotética salida del Monarcas debería también invitarnos a la reflexión, pues no es secreto que es un equipo que se alimentó de dinero público y del que tuvimos resultados casi siempre mediocres. Se supone que un buen equipo de futbol se nutre económicamente de su afición así como de los patrocinios de empresas privadas, y cuando interviene la mano del gobierno las cosas ya no están bien, especialmente cuando hay muchas necesidades más básicas.
Por ahora si se van, pues buen viaje, si se quedan pus feliz estancia, pero por favor ya jueguen bien.

HABLANDO DE PUEBLA
Bajo el grotesco pretexto de que la educación no debe ser un negocio, con una ley aprobada fast track el 15 de mayo, el gobernador de Puebla, Miguel Barbosa, se hizo del control de todos los niveles de educación privada (así como se oye). La ley incluye incorporar los bienes muebles e inmuebles al sistema educativo estatal, además de imponerles duras sanciones si incurren en abusos.

Excepto porque la ley es un tanto ambigua, técnicamente es una estatización preliminar del sistema educativo privado en Puebla. El argumento de los socialistas siempre es el mismo: “la educación no debe ser negocio”, pero se les olvida que la ley lo permite, que los particulares así lo pueden decidir; pueden decidir sus planes académicos en educación superior, pueden decidir si es escuela católica, laica o judía, pueden decidir el costo de sus colegiaturas, etc. Finalmente el consumidor tendrá la última palabra de acuerdo a su bolsillo. Y es que una cosa es la “educación que imparta el Estado” y otra cosa muy distinta es la educación que imparten los privados”.

Si aplicáramos el estúpido argumento de que la educación no puede ser un negocio, podríamos incluir a los tacos, y siendo la alimentación una necesidad básica, ésta debe ser expropiada por el Estado para evitar abusos ¿Suena tonto? Bueno, entonces apliquémosla a los medios de comunicación, bajo ese mismo esquema de que no deben ser un negocio también podrían ser controlados, y créanme, ganas no les faltan a los de la #4T para hacerlo, lo abusivo lo llevan escondido en el ADN.

LA FRASE DE LA SEMANA
“Tan bien que íbamos y nos llegó la pandemia” (AMLO), frase que le cayó como anillo al dedo.

¡Excelente lunes para todooooooooos!