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“La Resistencia Democrática” une causas y voces en Paseo de la Reforma en defensa de la libertad

“La Resistencia Democrática” une causas y voces en Paseo de la Reforma en defensa de la libertad

El sol del último domingo de agosto caía sobre Paseo de la Reforma cuando comenzaron a escucharse las primeras consignas. Banderas blancas y carteles improvisados se levantaban entre la multitud. A paso firme, miles de personas avanzaban en lo que fue bautizado como la marcha de la Resistencia Democrática, un movimiento ciudadano convocado por la alcaldesa de Cuauhtémoc, Alessandra Rojo de la Vega.

La escena era diversa: madres buscadoras con fotografías colgadas al pecho, familiares de pacientes oncológicos que alzaban la voz por los medicamentos ausentes, periodistas que denunciaban la violencia contra la prensa y exintegrantes del Poder Judicial que reclamaban independencia frente a las reformas recientes. Cada grupo aportaba su causa, pero todos coincidían en un mismo reclamo: frenar lo que consideran el abuso de poder de Morena.

En entrevista con Azteca Noticias, Rojo de la Vega había adelantado el espíritu de la movilización. “Nos prometieron un cambio y lo que hemos visto es más corrupción, más abusos, más pobreza… nace porque estamos viendo cómo se enriquecen unos cuantos”, dijo. Y en medio del mar de manifestantes, repitió con voz firme que La Resistencia no pretende convertirse en partido político, sino en un movimiento nacido “del amor a México, del amor a la libertad y de la fe en la grandeza de su pueblo”.

La caminata avanzaba entre consignas, pancartas y aplausos espontáneos. En el templete montado al final de la ruta, distintas voces tomaron la palabra. La periodista cubana Yoani Sánchez compartió su experiencia frente a los regímenes autoritarios en América Latina; la activista Rosa María Payá habló de la urgencia de defender la democracia en la región; Ceci Flores, madre buscadora, conmovió al público al recordar a sus hijos desaparecidos; Irinea Buendía, incansable defensora de los derechos de las mujeres, exigió justicia; la periodista Marcela de Jesús Natalia narró las dificultades de ejercer su oficio en Guerrero; mientras que la exjueza Reyna Rodríguez y Yesenia Patricia Rodríguez sumaron su testimonio sobre los riesgos de debilitar al Poder Judicial.

Cada intervención reforzaba la sensación de que lo que unía a los presentes era más que un acto político: era una suma de agravios y esperanzas. La cifra de asistentes, de acuerdo con los organizadores, superó las 15 mil personas en todo el país.

El ambiente fue pacífico, aunque cargado de indignación. Desde las consignas coreadas —“¡Somos la Resistencia!”, “¡México no se vende!”— hasta los abrazos compartidos entre desconocidos, todo transmitía la idea de un movimiento que busca arraigarse en la vida pública más allá de los partidos.

Cuando la tarde comenzaba a caer, Rojo de la Vega resumió el sentimiento colectivo: “Este es apenas el inicio. La Resistencia seguirá caminando mientras exista un ciudadano dispuesto a defender la democracia”.

La marcha concluyó con cantos y aplausos, dejando tras de sí la sensación de que, al menos por unas horas, diferentes luchas se habían unido bajo una misma bandera: la de resistir../www.tictac