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El IMSS en Michoacán: la gran mentira de López Obrador

El IMSS en Michoacán: la gran mentira de López Obrador

Por: Redacción 

Morelia, Michoacán.- La descentralización de las dependencias federales fue uno de los estandartes con los que el expresidente Andrés Manuel López Obrador buscó distinguir su sexenio. En Michoacán, la promesa fue particularmente ambiciosa: trasladar las oficinas centrales del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) a Morelia, con el argumento de generar empleos, dinamizar la economía y detonar el desarrollo estatal.

El anuncio se hizo con bombo y platillo a finales de 2021. El gobierno de Michoacán, entonces urgido de saldar deudas con el IMSS, entregó en donación el terreno que ocupaba el antiguo Cereso de Morelia, donde supuestamente se levantaría el Centro Administrativo Nacional del Seguro Social. El proyecto fue presentado como histórico: se hablaba de miles de empleos y de un “nuevo rostro” para la capital michoacana.

La realidad, sin embargo, resultó ser otra. Durante el sexenio lopezobradorista no se colocó ni la primera piedra. Nunca existió un plan ejecutivo, ni presupuesto asignado, ni cronograma verificable. El terreno donado quedó abandonado y la promesa presidencial se sumó a la larga lista de discursos que jamás se cumplieron.

Hoy, lejos de hablar del traslado de oficinas centrales, se prevé que en ese espacio se construya un Centro de Educación y Cuidado Infantil (CECI) del IMSS. Una obra distinta, con un alcance mucho menor, que evidencia cómo la supuesta estrategia de descentralización quedó en letra muerta.

La mentira es evidente: lo que en 2021 se presentó como un motor de desarrollo económico y de empleos para Michoacán, terminó reducido a un proyecto menor, que aunque positivo en términos sociales, dista mucho de la magnitud prometida.

El “IMSS en Morelia” fue, en los hechos, un espejismo. Una promesa presidencial que nunca pasó del discurso y que deja en claro que la descentralización del gobierno federal no fue más que propaganda. Para Michoacán, la herencia es amarga: promesas incumplidas, un terreno vacío por años y la certeza de que el desarrollo prometido nunca llegó.