Alfonso Martínez endurece postura contra ambulantes en Morelia.
Alfonso Martínez y el pulso político del ambulantaje en Morelia
Por: Redacción Política
Morelia, Michoacán, 3 de septiembre de 2025.- El presidente municipal de Morelia, Alfonso Martínez Alcázar, endureció su postura frente al comercio ambulante en el Centro Histórico al advertir que quienes no se ajusten a los espacios previamente asignados perderán las tolerancias que hoy les permiten laborar.
La advertencia llega tras el operativo realizado el pasado domingo en la cerrada de San Agustín, donde comerciantes fueron retirados al instalarse en una zona donde no está permitida esta actividad. Martínez Alcázar justificó la acción bajo el argumento de que existen antecedentes de resistencia y agresividad por parte de algunos grupos, quienes pese a haber sido notificados de manera reiterada, insisten en ocupar espacios restringidos.
“Se ajustan o los ajustamos, porque la ley se debe aplicar. El Centro Histórico debe estar en orden y presentable, porque es lo que nos exige la UNESCO para que sea ciudad patrimonio”, afirmó el edil en tono firme.
Sin embargo, detrás del discurso oficial se asoma una realidad política compleja: la disputa entre la necesidad de mantener la imagen de Morelia como ciudad patrimonio y la presión social que ejercen los comerciantes, quienes encuentran en el ambulantaje la única forma de subsistencia. Las medidas del alcalde, aunque enmarcadas en la legalidad, también representan un pulso político que lo coloca frente a un sector popular que no suele perdonar el uso de la fuerza y la amenaza de pérdida de espacios de trabajo.
El caso del ambulantaje en el Centro Histórico de Morelia no es nuevo; cada administración municipal hereda el mismo conflicto y aplica operativos que rara vez solucionan el problema de fondo: la falta de alternativas económicas formales para cientos de familias. Hoy, Alfonso Martínez se juega su capital político entre mantener la imagen urbana exigida por organismos internacionales y enfrentar la crítica social por el endurecimiento hacia quienes viven al día en las calles.
La pregunta es inevitable: ¿la estrategia del edil busca realmente ordenar el Centro Histórico o es una apuesta política para reforzar su imagen de autoridad ante la ciudadanía y los organismos externos?

