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En Michoacán dejan sin aulas a cientos de maestros y sin maestros a miles de alumnos

El vacío del Gobierno: Michoacán deja sin aulas a cientos de maestros y sin maestros a miles de alumnos

Por MR

Mientras el Gobierno de Michoacán presume estabilidad educativa y presume avances en materia de contratación magisterial, la realidad en las escuelas revela otra historia: cientos de egresados de las normales públicas siguen esperando la asignación de una plaza docente, a pesar de haber cumplido con todos los requisitos legales y haber aprobado los procesos de evaluación.

De acuerdo con Heber, uno de los afectados, más de 600 jóvenes docentes permanecen en la incertidumbre, entre ellos 266 de preescolar, 171 de primaria, 51 de telesecundaria, más de 100 de educación física y otro tanto de educación especial y secundaria, que hoy se encuentran sin empleo y con la vocación detenida por la burocracia estatal.

“Ya concursamos, pasamos todos los procesos y solo falta que se nos asigne, pero no ha habido asignaciones desde el 4 de agosto, cuando se liberaron los resultados”, denunció.

Sin embargo, mientras el gobierno mantiene en pausa las asignaciones, decenas de escuelas en comunidades rurales y urbanas siguen sin maestros. Padres de familia han tenido que manifestarse frente a la Secretaría de Educación en el Estado (SEE), exigiendo atención y explicaciones ante la falta de docentes en las aulas.

“Hay padres que van todos los días a la Secretaría, aunque esté cerrada, a pedir maestros. Les dicen que mandarán suplentes o que moverán docentes de otras escuelas donde hay personal suficiente, en lugar de contratar a nuevos”, relataron los inconformes.

Opacidad y simulación administrativa

Los normalistas egresados aseguran que la SEE no transparenta el número real de vacantes, y que “reduce artificialmente” el proceso al declarar solo una parte de las plazas disponibles. En el caso de telesecundarias, por ejemplo, estiman un déficit de más de 100 maestros, aunque las autoridades reconocen oficialmente apenas una fracción.

Esta falta de claridad no solo retrasa la incorporación de los nuevos docentes, sino que mina la confianza en el sistema educativo estatal, ya golpeado por años de conflictos administrativos, adeudos y politización sindical.

Educación rural, la más golpeada

Una de las justificaciones más criticadas por los egresados es la negativa del gobierno a enviar maestros a comunidades donde los grupos son menores de 15 alumnos.
¿Acaso 14 niños no merecen un maestro? Aunque sean tres o uno, tienen derecho a educación. Las claves existen y ya están presupuestadas”, reprochó Heber.

El argumento, más económico que pedagógico, revela una visión preocupante: la educación rural se trata como un gasto prescindible y no como un derecho constitucional, pese a que en esas regiones la escuela es muchas veces el único espacio de esperanza frente a la pobreza y la violencia.

La inseguridad, un muro más

A la falta de plazas se suma el abandono institucional en regiones como Tierra Caliente, donde la inseguridad ha obligado a que incluso alcaldes paguen directamente a maestros ante la ausencia de respuesta del estado.
“En esas comunidades gobierna el crimen organizado, y ahí no solo se pone en riesgo la vida de los maestros, sino también de los alumnos y sus familias”, advirtió.

Una deuda política y moral

El problema rebasa lo administrativo: es una muestra más de la falta de rumbo y sensibilidad del gobierno estatal frente a la educación pública.
Mientras el discurso oficial insiste en la transformación educativa, la omisión y la indiferencia condenan a cientos de jóvenes formados en las normales michoacanas —símbolo histórico de justicia social— a la frustración y al desempleo.

La educación, que debería ser prioridad, ha quedado atrapada entre la burocracia, la opacidad y el miedo.
Y en ese vacío, pierden todos: los maestros que no pueden enseñar y los niños que no tienen quién les enseñe.