Lago de Camécuaro: el espejo sagrado del agua
Lago de Camécuaro: el espejo sagrado del agua
Entre raíces danzantes y agua que canta…

En el corazón de Tangancícuaro, Michoacán, se esconde un rincón donde la naturaleza aún habla en voz baja: el Lago de Camécuaro, un oasis de aguas cristalinas que brotan del alma de la tierra 
.
Su nombre viene del purépecha y significa «lugar de baño» o «bañarse», porque desde tiempos ancestrales, este sitio fue sagrado para los pueblos originarios, que lo consideraban un lugar de purificación espiritual.

Lo primero que sorprende es su color:
verde esmeralda profundo, reflejo puro del cielo, los árboles y el alma.
El lago nace de un manantial natural,y su agua es tan clara que los peces parecen flotar en el aire.

A lo largo de sus orillas, los ahuehuetes centenarios se entrelazan como sabios guardianes.
Sus raíces abrazan la tierra y se sumergen en el agua como si quisieran recordar de dónde vinimos.
Es un lugar que no necesita adornos: su belleza es serena, viva, intacta. Este paraíso forma parte del Parque Nacional Lago de Camécuaro,
declarado como tal en 1940, y abarca más de 9 hectáreas de lago y 1.300 hectáreas de bosque.

Aquí se puede pasear en lancha, nadar en agua fría y pura, caminar entre árboles o simplemente quedarse en silencio…escuchando lo que el viento y el agua tienen que decir 
.

Camécuaro no es solo un lago: es un suspiro de Michoacán,un rincón donde el tiempo se detieney la vida se vuelve más ligera

